Entre los apremios del ayer y los sueños de futuro.
"Aprendí el oficio de ladrillera por necesidad. Es mi trabajo, donde encuentro el sustento para mis hijos y para mí" relató Graciela Ramúa, de 34 años, jefa de familia, madre de dos hijos, de 12 y 4 años respectivamente, y que desde hace algunos años es dueña de un horno de ladrillos.
Graciela recuerda que en una situación apremiante debió recurrir al oficio. Si bien hoy no reniega de su trabajo, busca alternativas para que sus hijos tengan otras posibilidades. "Quiero fortalecerme en lo que estoy haciendo para poder brindarles a mis hijos algo mejor. No porque no me guste lo que hago, al contrario, lo hago y estoy satisfecha. Pero para ellos me gustaría algo mejor. Quiero que aprendan el oficio pero no para que vivan de él sino para que lo valoren y para que respeten de donde salió el esfuerzo para criarlos", reflexionó.
La inserción femenina "en una tarea de hombres"
En una actividad en la que predominan los hombres, Graciela manifiesta no tener dificultades para integrarse al grupo de trabajo. Muestra su satisfacción al contar que recibe "respeto y apoyo de quienes comparten el trabajo conmigo". La producción ladrillera demanda tal grado de esfuerzo que resulta imposible que una sola persona desarrolle todo el proceso. Es así que Graciela cuenta con 3 vecinos a los que periódicamente contrata, sobre todo para "cortar ladrillos. Es algo que no puedo hacer, por eso debo contratar gente" contó.
Protagonistas en la construcción de su futuro.
Junto a "Un Salto para todos" los ladrilleros desarrollan un proceso que concluirá con la reubicación de los hornos de ladrillos, hoy diseminados en la ciudad, en predios sitos fuera de la planta urbana.
En la etapa actual, previa al traslado, los trabajadores participan de talleres de formación y capacitación que producirán como resultado una sustancial mejora en la organización de los grupos en todos los aspectos del ciclo productivo.
La iniciativa, lejos de conducirse de forma arbitraria, es un proceso de diálogo e intercambio permanente entre todos los actores involucrados. El propio Intendente Ramón Fonticiella junto a técnicos de "Un Salto para todos" , compartió una serie de encuentros con ladrilleros de toda la ciudad en los que informó de la iniciativa y respondió las inquietudes de los trabajadores. Ese clima de intercambio y de búsqueda de acuerdo permanente es el que caracteriza el trabajo. Graciela reconoció: "se nos consulta, se nos apoya. Se recogen las opiniones y sugerencias de los ladrilleros".
Entre las dudas del pasado y las certezas del presente.
Nuestra entrevistada recordó que a lo largo de los años, los ladrilleros han escuchado varias propuestas para su reubicación sin que esas intenciones se materializaran, eso hace que hoy muchos se muestren desconfiados. "El ladrillero quiere ver donde está la tierra a la que nos mudaremos, porque desde hace muchos años venimos escuchado que tenemos que salir pero nunca se vio como ahora una movilización importante" dijo Ramúa.
"Genera mucha expectativa entre los ladrilleros la posibilidad de acceder a la tierra" dijo la entrevistada. Corresponde destacar que la Intendencia comprará el o los terrenos para la reubicación, sin que los ladrilleros deban enfrentar costo alguno."Muchas de las tierras que hoy explotamos se están agotando", reconoció Graciela.
Los ladrilleros que asentaron sus hornos en predios privados deben pagar algún precio por ese usufructo. En muchas ocasiones el aporte se transforma en un costo pesado sobre todo cuando los precios que se logran por el ladrillo no son los mejores.
Ramúa valoró la posibilidad de que se establezcan mecanismos para comercializar en conjunto. Si los ladrilleros lo entienden pertinente se podrán conformar sistemas asociativos para vender los productos esto abriría la posibilidad de contar con el stock suficiente para satisfacer demandas importantes al tiempo que la regularización de la producción permitirá a los ladrilleros actuar como oferentes en las licitaciones estatales.
Graciela Ramúa destacó el trabajo de los técnicos de "Un Salto para todos" quienes en sistemáticos encuentros aportan herramientas que permiten mejorar la comunicación entre los compañeros de trabajo y avanzar en la organización y el fortalecimiento de los grupos" señalo.